aniversario #1
Hoy se cumple un año desde que me convertí en una chica con un blog.
Recuerdo muy bien cómo fue que empecé a publicar en mi blog. La noche del 31 de mayo del año pasado regresaba de la casa de uno de mis mejores amigos de la infancia luego de una reunioncita por su cumpleaños. Comimos lasaña y le entregamos una caja con letras de colores que decían «cartas de todos los que te queremos» o algo como eso. Todo iba bastante bien hasta que alguien sugirió que salieran a una discoteca a seguir celebrando. A mí nunca me han gustado las fiestas así que no los acompañé, claro. Pero eso me puso a pensar en el instante en que se marcharon y yo regresé a mi casa a acostarme en mi cama y mirar el techo. No pude evitar preguntarme: ¿alguna vez voy a encajar en los planes de mis amigos? De pronto me encontraba dándole demasiadas vueltas a lo distintos que éramos. Nos gustaban cosas diferentes, nos divertíamos en planes que no se parecían ni de lejos. Y eso siempre ha estado bien, pero... ya había perdido amigos antes, y siempre creí que por las misma razón: no encajaba en sus vidas.
La noche de su cumpleaños (ni siquiera era el mío, pero siempre me tomo las cosas un poco muy personales) me hizo preguntarme una y otra vez si pronto lo perdería a él también. Entonces escribí mi primer artículo llamado «¿necesito perder amigos para estar bien?» porque mis amigas siempre me decían que había amistades que debías dejar ir cuando ya no te hacían bien, que era lo mejor. Pero yo no quería quedarme sola.
Por suerte, escribo esto volviendo de la casa de ese mismo amigo luego de celebrar su cumpleaños #22.
Empecé a publicar en mi blog con una sola idea en mente: dejar de guardarme todo lo que sentía. Hace mucho había dejado de escribir en mi journal y sentía que debía sacarme la carga emocional de encima casi de manera urgente. Además, la idea de tener una newsletter me hacía muchísima ilusión. Acababa de descubrir lo que era una newsletter pero bueno, estaba emocionada. Buscaba tener una columna digital súper cool y divertida que las chicas leyeran todas las semanas, pero la vida tenía otros planes. En cambio, siempre acababa escribiendo artículos melancólicos en los que me dejaba al descubierto y mostraba la versión más sincera de mí misma, esa que no compartía con nadie.
Para mi sorpresa, me empezaron a leer más personas de las que alguna vez me imaginé.
Y no solo me leían. Se tomaban el tiempo de dejar un comentario que, o me motivaba, o simplemente me hacía sentir sorprendida porque me decían cosas como «también me he sentido así» o «acabas de describir muy bien cómo me siento». Entonces no era más la chica rara y solitaria que no encajaba en el mundo. Resulta ser que había construido mi propio mundo con chicas que ni siquiera conocía pero que, sin saberlo, tenían un corazoncito sensible y vulnerable como el mío. Escribir ese artículo sobre no encajar en el mundo de nadie me había llevado a encontrar un pedacito de lo que sería mi hogar: una comunidad de chicas que me leen cada vez que subo algo, que responden mis mensajes en el chat colectivo y con las que intento conversar casi todo el tiempo.
Algo así como mis amigas virtuales alrededor del mundo.
Soy completamente sincera al decir que esas amigas a la distancia llegaron a arreglar algo en mí que por siempre consideré roto. Dejé de sentirme tan sola, tan extraña, tan «algo debe de estar mal en mí». Nada nunca estuvo mal en mí. Solo tenía que mostrarle al mundo lo que sentía y esperar que el mundo lo entendiera. Me entendiera. Y no todo el mundo precisamente, pero al menos una parte pequeñita conformada por chicas como yo que se refugian en sus lecturas y esperan identificarse con lo que leen porque solo eso las hace sentirse vistas, comprendidas en un mundo a veces muy impaciente, muy diferente a lo que soñamos.
Hoy se cumple un año desde que me convertí en una chica con un blog, y solo puedo pensar en lo afortunada que soy de haber podido inmiscuirme en sus vidas a través de lo que leen y haber sido su compañía durante todo este tiempo.
Si estás leyendo esto, desde el fondo de mi corazón te agradezco por haberme permitido acompañarte a la distancia con alguno de mis artículos. Me hace mucha ilusión saber que, a pesar del miedo que siempre me ha dado ser vista, me arriesgué a mostrarme sincera, a dejar mi corazón un poco a la deriva, pero no por mucho. Porque ustedes no tardaron en llegar y supieron recibirlo, y supieron apreciarlo tal y como es, y supieron quedarse. Gracias gracias gracias por ser parte de mi sueño de ser leída alrededor del mundo por las chicas más sensibles y cool del universo.
Con cariño, Génesis ★



Feliz aniversario hermanaaaa ❤️🔥
Qué lindo leer esto justo cuando tomé la decisión de volver a publicar porque me alejé demasiado de mi misma, feliz aniversario hermosa💗